24 jul 2010
21 jul 2010
God Bless America (o los refugios bajo tierra son el próximo negocio inmobiliario cuando los cantris se llenen)
-Pero que buena fiesta estas dando Mark! Por fín te decidiste a festejar un poco luego de todo lo que ocurrió. Vamos! que hay que vivir la vida, ayer justamente estaba hablando de eso con Jenny, la animaba, le decía que no había razón para estar tristes, después de todo estamos sanos y salvos, y eso es lo que cuenta.
-Eso mismo decía mi esposa y por eso he tomado la decisión de dar ésta fiesta. A todo esto ¿qué opinas del Martini? fue una de las pocas cosas que me decidí a no dejar atrás. Sabía que no podía traer todo lo que tenía allí arriba, pero no estaba dispuesto a resignar el seco sabor de un Martini en mi paladar.
-Ja ja ja! Tú si que eres todo un bon vivant! En cambio John no deja pasar un día sin hablarme de su Buick Skylark celeste, amaba ese convertible. Pero bueno, tú sabes, aquí bajo tierra aunque pudiera haberlo acomodado en nuestra unidad habitacional no hay calles, a cambio nos dieron esos pequeños pasadizos en los que tenemos que apretujarnos. Sin embargo, cada día que pasa me acostumbro más a ésta vida bajo tierra. Tengo más tiempo libre, los ejercicios matinales que imparte la radio han mejorado mi silueta y ya no me preocupa más el clima ja, ja!
-Bueno, todo ha cambiado desde aquel día en el cual las radios vociferaban el ataque nuclear soviético, las primeras noticias sobre las ciudades devastadas, los rumores sobre los efectos de la radiación... ¿Quién sabe qué cosas estén ocurriendo allá arriba? Mutaciones, deformaciones, hambruna, pestes. Por eso sostengo que somos afortunados al tener la posibilidad de seguir nuestras vidas aquí y con todas estas comodidades. Tomando Martini y escuchando el último disco de Lee Konitz. A todo esto, tus aros lucen preciosos!
-Gracias! Oh Jonhy! Tú si que sabes encontrar el lado soleado de la vida!
-Piensa... Martinis, el jazz de Konitz, tu aros... puedo decir sin temor a equivocarme que en estos momentos dentro de éste refugio hay más estilo que en todo lo que queda de la superficie terrestre! God bless America!
15 abr 2010
14 abr 2010
Soñando despierto
El sueño de hace unas semanas me dejó pensando. Bueno, más que me dejó pensando, se me incrustó. El método al menos. Yo hablando conmigo mismo, con otra persona que es yo, un yo mucho más joven. Joven. Ayer, antes de entrar al aula, mientras fumaba un cigarrillo apoyado contra una pared, de repente me encontré imaginándome a mi mismo apoyado contra la pared de enfrente del pasillo. Me evoqué de alrededor de 20 años, después de Italia y Agnes, antes de Toronto, Sherwood y París. Envalentonado por todas las cosas que yo ya se y que el yo de 20 años desconoce, me dieron unas súbitas ganas de que ese joven realmente existiera y que pudiera acercármele y darle una perorata. Probablemente ese deseo venía, y -por qué negarlo- sigue viniendo, de un especie de enojo conmigo mismo por las cosas que hice y, vistas en retrospectiva, ahora desapruebo. Sin embargo, el fantasma era solo un juego de mi fantasía y la edad me ha hecho intolerable y soberbio. Me reí de mi mismo y entré para empezar la clase.
E. Hemingway
E. Hemingway
27 mar 2010
Mejor tiempo en Le-Mans
Hijito ¿qué te gustaría ser cuando seas grande?
Un héroe de los olvidados,
un muerto entre los vivos,
el Dios de los ateos,
un naufrago sin isla,
una música sin melodía,
un demócrata entre tiranos o un tirano entre demócratas,
Pierre Menard,
ser toda una eternidad el infame Oblonski
y una temporada José K,
todos los árboles y todas las lluvias,
todas las flores y todos los fuegos,
una letra muda,
Padre cuando sea grande seré fuerte
Un héroe de los olvidados,
un muerto entre los vivos,
el Dios de los ateos,
un naufrago sin isla,
una música sin melodía,
un demócrata entre tiranos o un tirano entre demócratas,
Pierre Menard,
ser toda una eternidad el infame Oblonski
y una temporada José K,
todos los árboles y todas las lluvias,
todas las flores y todos los fuegos,
una letra muda,
Padre cuando sea grande seré fuerte
16 mar 2010
Dientes!!!
Era un chica cuburbana, alrededor de de de de de de de de de 30 años, parecía deportista, aunque de esas que se ponen locas cuando deberían estar muertas dedican esfuerzo a una actividad que con mucha suerte las retribuirá con detener el paso del tiempo y la caida de sus carnes por algunos meses, a lo sumo un año. Pensaba ella parada en la parada de colectivo paraba un colectivo en todo ese tiempo que perdía, aunque de vez en cuando recordaba lo que le había dicho alguna vez su vecina que buen rock and roll "ningún tiempo se pierde, no hay forma de que pueda perderse el tiempo, porque siendo de esa forma uno debería poder encontrar tiempo y eso es tan inverosimil como la propia idea de perder tiempo". Vecina de altos influjos filosóficos y alpedísticos era la que nuestra deportista conurbánica tenía. Pues bien aquí la historia termina y nadie pudo, puede ni podrá impedirlo.
8 mar 2010
Sueño Nro 345.671
Anoche soñé conmigo cuando era niño, cuando apenas tendría cuatro o cinco años, estaba de vuelta en Oak Park. Caminaba por la playa del lago Míchigan, entre la gente del pequeño balneario que se armaba en los cortos pero calurosos veranos, cuando me crucé con un niño perdido llorando. Estaba parado en la orilla con la cabeza mirando hacia el piso, limpiándose los mocos, era yo. Me le acerqué y le pregunté si se encontraba bien, a lo que me respondió que estaba perdido y que no encontraba a su Mamá. "No te preocupes compañero, ahora buscamos a tu Mamá y una vez que la encontramos podés seguir juntando cangrejos", le dije sabiendo que me encantaba amontonar esos bichos en un balde que tenía y efectivamente el niño se tranquilizó un poco y dejó de lagrimear. Lo alcé y comencé a caminar hacia la zona donde soliamos acampar durante nuestras excursiones al lago. Cuando llegamos Mamá estaba con la Tía llorando, mientras Papá ya se había perdido entre la gente en busca mío. Al vernos acercarnos, Grace vino corriendo. Le pasé al niño y entre lágrimas y abrazos le comenzó a preguntar dónde se había metido, por qué se había ido sin avisar y todas esas cosas que las madres asustadas suelen decir. "Gracias señor. Muchísimas gracias. Que Dios lo bendiga", me dijo a mi. "No se preocupe señora. No fue nada. Es un pequeño explorador al que tiene ahí", le respondí. No me reconocía. "Tené cuidado vos pequeño. Tan chiquito y ya armando lío", le dije con una pequeña carcajada al final. Me dio una fugaz mirada triste y volvió a apoyar su cabeza sobre el hombro de su Mamá. No sabía que yo era él. Saludé y me despedí de Mamá, ella me dio nuevamente las gracias y mientras me iba le dije que también le mandaba saludos a su esposo, Papá. Me puse a caminar por la orilla del lago, en dirección contraria a la que había hecho. Al hacer cerca de 100 yardas, me arremangué los pantalones y con mis zapatos aún puestos continué bordeando el Míchigan con el agua hasta mis tobillos.
E. Hemingway
E. Hemingway
23 feb 2010
9 feb 2010
Miramar (parte 5)
A las tres de la tarde del martes 13 de enero, Luis Gómez Roldán por fin llegó a Avenida Costanera y la calle 45. Traspirado y agitado por la marcha de dos kilómetros, el Gordo, como le deciamos quienes fuimos cercanos a él, se paró bajo la sombra que venía de los arboles del Vivero Ameghino y miró su reloj. Aún faltan nueve minutos para que Andrea Sqruquolo lo pase a buscar, lo que no es mucho, pero habrá sido una eternidad en ese momento parr Luis. Inquieto, se acercó a la avenida para ver si llegaba a divisar el Clío de Andy, pero a la distancia solo había una camioneta. A los tres minutos de espera un perro sin dueño se le acercó al Gordo, le olió las alpargatas sucias y después siguió su camino hacia el centro. Dos minutos después, Luis se desabotonó dos botones de la camisa y se pasó la mano por la frente para secarse el sudor. A las 15:11 el auto rojo de Andrea se detuvo bruscamente en la esquina acordada y el Gordo se le acercó corriendo. Una vez adentro, los dos se dieron un largo y emotivo beso, y, sin perder más tiempo, arrancaron.
Tras el reencuentro, Luis y Andrea tomarán la 45 hasta la 40, y de ahí hasta la 23 para enganchar con la ruta provincial 88.
(continuará...)
(ver parte 4) (ver parte 3)
(ver parte 2) (ver parte 1)
Tras el reencuentro, Luis y Andrea tomarán la 45 hasta la 40, y de ahí hasta la 23 para enganchar con la ruta provincial 88.
(continuará...)
(ver parte 4) (ver parte 3)
(ver parte 2) (ver parte 1)
1 feb 2010
30 ene 2010
27 ene 2010
Cuando abrí mi valija fue como si una bomba de canela y paprika hubiera explotado en casa. En el jardín todavía se huele. Cuando me paso la mano por el pelo retorna. Buenos Aires está silenciosa. El paseo en colectivo de anoche fue insonoro, como si las ruedas no tocaran el asfalto. Pasé la cancha de River Plate, Barrancas de Belgrano estaba en paz. Yat viajó conmigo desde Galle hasta Colombo. De ahí se tomó un avión a Dios sabe dónde, no abandona su reticiencia a contar algunos detalles. Dean se quedó allá con Ramyalatha; debe estar disfrutando de las playas todavía. Yo estoy de vuelta, con mi bitacora compartida. Los recuerdos de las últimas semanas siguen volviendo esporadicamente, como un especie de flash que me transporta a un ambiente con una luz cálida y levemente rojiza, ruido y movimiento de mercado, olor a especias y una absoluta falta de temor. Igual, Buenos Aires está poco temerosa también. Está apacible.
5 ene 2010
2 ene 2010
Sorpresas matutinas
Cuando Tomás Elvirez se despertó la mañana del martes, se dio cuenta que su pene había crecido a un tamaño desproporcionadamente grande. A su vez, esa misma mañana, Paula Tantti se levantó y sintió como sus 95 centímetros de busto se habían duplicado. El miércoles de la misma semana, Claudia Serg amaneció con su vagina en constante y goteante lubricación, mientras que su esposo, Vladimir Serg, no encontraba una manera de detener sus eyaculaciones, que se repetían puntualmente cada 15 minutos. Creo que es casi innecesario agregar que nuestros protagonistas no se presentaron al trabajo el día que descubrieron sus extrañas modificaciones y pidieron unos urgentes días de licencia, aunque sin explicar completamente por qué motivo. Los cuatro se presentaron ante numerosos especialistas que, ante la falta de explicaciones, terminaron derivándolos a las figuras más prestigiosas de la medicina moderna. Sin embargo, los summa cum laude y honoris causa tampoco encontraron respuestas o soluciones. Durante aproximadamente un mes estos malestares provocaron un sin fin de dolores de cabeza a este anónimo grupo de individuos. Pero, asi como un día los síntomas se presentaron sin mayor aviso, otra mañana el miembro de Tomás retornó a su estado habitual, los pechos de Paula se redujeron por la mitad y los genitales del matrimonio Serg detuvieron sus imparables secreciones. Todos volvieron a su vida habitual, aunque en el fondo aún temen volver a despertarse y encontrar nuevos e inesperados cambios en sus cuerpos.
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