28 nov. 2009

Miramar (parte 4)

- Qué desastre...
- Tss, tss, tss... Sí, una pena.
- Hmmmjjjj. ¿Qué hay? Dos menores y una adulta, ¿no?
- Sí. Una niña de 11 años, un niño de 10 y una mujer, 37 años.
- ¿Algún testigo? ¿Alguién que haya escuchado algo?
- No. Nada. Sólo los que encontraron el auto en la playa, cuando bajó la marea.
- Y a Gómez, ¿lo localizaron?
- Ya lo estamos buscando. Hasta ahora no dimos con la inmobiliaria.
- Está bien. Está bien.
-
-
- Vos, ¿cómo andás?
- Y, un poco podrido Gálvez. Un poco podrido de esto, un poco podrido de lo de todos los días. Un poco podrido.
- Qué le vamoacer Andino. Hay que aguantar el tirón.
- Si vos lo decís.
- Sí, lo digo yo, Antonio Gálvez, cana, divorciado, hijo de puta y conchudo de mierda.
- Ja. Sí. La verdad que sos hijo de puta vos, eh.
- ¿Y que querés que sea papá? ¿Un sorete triste como éste que fino a su familia acá en Miramar? ¡En Miramar! Hay que ser culo roto, viejo.
- Para, para. Vamos que viene el boludo de Pirrelli, que se nos va a quedar diciendo pelotudeces. Seguimos hablando en la Sudamérica, que de paso nos tomamos a un cafecito para sacudirnos el fresco este.
- Dale. Vamos, vamos.
- ¡Eh! ¡Pirreeelliiiiii! No, no, ¡nos vamos! Sí, después hablo con él. Sí. No. Chau, chau. Qué pelotudo...

(continuará...)
(ver parte 3)
(ver parte 2)
(ver parte 1)

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