26 ene. 2009

Miramar (parte 3)

Gritan los niños. Grita la señora de Gómez Roldán y las piedras bañadas por el mar están cada microsegundo más cerca de la trompa del Renault 12. El Gordo Luis, parado en el borde del acantilado, mira al auto que cae, el que acaba de empujar al vacío. El Sol brilla fuerte. El parabrisas estalla y el Renault queda boca abajo. El oleaje baña el interior del auto: entra y sale, entra y sale de vuelta. El Gordo tiene fuerza, no le costó mover el auto. Los chicos y Andrea no tuvieron tiempo de reaccionar, no se lo imaginaban. *gkrraaaaaaaa*, *gkrraaaaaaaa*, gritan las gaviotas. No había nadie a la vista y sigue sin haberlo.

(continuará...)
(ver parte 2)
(ver parte 1)

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