9 feb. 2010

Miramar (parte 5)

A las tres de la tarde del martes 13 de enero, Luis Gómez Roldán por fin llegó a Avenida Costanera y la calle 45. Traspirado y agitado por la marcha de dos kilómetros, el Gordo, como le deciamos quienes fuimos cercanos a él, se paró bajo la sombra que venía de los arboles del Vivero Ameghino y miró su reloj. Aún faltan nueve minutos para que Andrea Sqruquolo lo pase a buscar, lo que no es mucho, pero habrá sido una eternidad en ese momento parr Luis. Inquieto, se acercó a la avenida para ver si llegaba a divisar el Clío de Andy, pero a la distancia solo había una camioneta. A los tres minutos de espera un perro sin dueño se le acercó al Gordo, le olió las alpargatas sucias y después siguió su camino hacia el centro. Dos minutos después, Luis se desabotonó dos botones de la camisa y se pasó la mano por la frente para secarse el sudor. A las 15:11 el auto rojo de Andrea se detuvo bruscamente en la esquina acordada y el Gordo se le acercó corriendo. Una vez adentro, los dos se dieron un largo y emotivo beso, y, sin perder más tiempo, arrancaron.
Tras el reencuentro, Luis y Andrea tomarán la 45 hasta la 40, y de ahí hasta la 23 para enganchar con la ruta provincial 88.

(continuará...)
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