20 ene. 2011

too much Cándido




De nuevo no hay rostros, de nuevo no hay historias o tal vez sean tan mínimas que no merezcan más que la gloria del contorno, de la línea externa, como si estorbaran, como si efectivamente no fueran importantes. En un caso los árboles que piden cielo para no mezclarse con los turistas de la Guerra del Paraguay, en el otro los morros a lo lejos que se superponen y pareciera que se suben atolondrados uno encima del otro escapando de los soldados veraneantes. Un negativo.



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