11 sept. 2010

Un marrano

Pablo de Santis de Santis es un cerdo, un cochino. Pero le va bien.
El verano pasado, en el Buquebús a Colonia, le dijo a su esposa Mi amor, espero que aproveches bien este viaje, porque va a ser el último que haces conmigo. Cuando regresamos me separo.
La pareja pasó dos semanas en Punta, ella llorando, él tomando Sol, y, una vez de vuelta en Buenos Aires, Pablo pidió el divorcio.
Cree que fue muy generoso al dejar que Martina pase sus últimos días con él en el Este. Le gusta el lugar y sabe que a ella también. Cuando piensa en ese último regalo, una sensación de calidez se extiende a lo largo de su cuerpo.
Pablo es un hijo de puta. Lo digo porque lo conozco y de cerca. Pero zafa y cuando se acuesta, duerme en paz.

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