2 ene. 2010

Sorpresas matutinas

Cuando Tomás Elvirez se despertó la mañana del martes, se dio cuenta que su pene había crecido a un tamaño desproporcionadamente grande. A su vez, esa misma mañana, Paula Tantti se levantó y sintió como sus 95 centímetros de busto se habían duplicado. El miércoles de la misma semana, Claudia Serg amaneció con su vagina en constante y goteante lubricación, mientras que su esposo, Vladimir Serg, no encontraba una manera de detener sus eyaculaciones, que se repetían puntualmente cada 15 minutos. Creo que es casi innecesario agregar que nuestros protagonistas no se presentaron al trabajo el día que descubrieron sus extrañas modificaciones y pidieron unos urgentes días de licencia, aunque sin explicar completamente por qué motivo. Los cuatro se presentaron ante numerosos especialistas que, ante la falta de explicaciones, terminaron derivándolos a las figuras más prestigiosas de la medicina moderna. Sin embargo, los summa cum laude y honoris causa tampoco encontraron respuestas o soluciones. Durante aproximadamente un mes estos malestares provocaron un sin fin de dolores de cabeza a este anónimo grupo de individuos. Pero, asi como un día los síntomas se presentaron sin mayor aviso, otra mañana el miembro de Tomás retornó a su estado habitual, los pechos de Paula se redujeron por la mitad y los genitales del matrimonio Serg detuvieron sus imparables secreciones. Todos volvieron a su vida habitual, aunque en el fondo aún temen volver a despertarse y encontrar nuevos e inesperados cambios en sus cuerpos.

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